Parece que ser felices en la adolescencia debería ser cosa fácil: la edad del crecimiento físico, la edad para vivir nuevas experiencias, del soñar, del deporte, etc. Sin embargo, es una etapa de la vida que puede resultar bastante complicada, incluso cuando nos encontramos en las mejores circunstancias, puesto que nos vemos cubiertos por muchas emociones y sentimientos. Estamos en una etapa donde los cambios son muy rápidos y hay poco tiempo para asimilarlos.
Es frecuente leer y escuchar quejas sobre la juventud actual: poca formación intelectual, pocas responsabilidades y sobre todo poca formación en valores. Estamos en un momento donde los valores morales están siendo apartados de la sociedad. Hoy en día lo que esta de moda es aquello que nos ayude a huir de los compromisos, y por ello cuando alguien se atreve a hablar de valores, la gente por lo general lo considera anticuado. Les da miedo comprometerse y por ello, considero que desde la educación se debe impulsar una educación en valores, como el amor, el respeto, la sinceridad, la generosidad, etc.; y no solo quedarnos en los contenidos de las materias.
Además, estamos acostumbrados a que los jóvenes admiren a modelos famosos como son: jugadores de futbol, cantantes de música, personajes que se han hecho famosos a base de realityes (Gran Hermano), etc. Y aquellos personajes que han sido justos, solidarios, etc., no son ni conocidos por la juventud. Este ejemplo deja en evidencia que estamos en una sociedad donde lo importante es la fama, el dinero y la diversión. No prestamos atención a los problemas importantes de la sociedad, como son: el hambre, las enfermedades, la falta de hogar y educación para mucha gente, etc. Preferimos pasárnoslo bien y pensamos que un problema no es de nuestra incumbencia si no nos afecta directamente
Sin embargo, hay que tener en cuenta que lo que ocurre con los jóvenes no es un problema solamente de ellos, ya que los jóvenes son el resultado del entorno que se ha ido construyendo a lo largo del tiempo. Se ven expuestos a una influencia del entorno que muchas veces no es la más adecuada, como son los programas de televisión, Internet, etc. En el caso de la televisión, cabe destacar que en lugar de potencializar el aprendizaje y la comunicación, se utiliza como una vía de ocio en el que se transmiten valores como: la violencia, la importancia del físico en la persona, la diversión, etc. Por lo tanto, en cierto modo es normal que los jóvenes actúen de esa manera, ya que la persona no nace sabida, sino que se va haciendo a través de la influencia que va recibiendo del entorno. Un entorno que ha sido constituido por los más mayores.
En conclusión, considero que no solo los jóvenes deben de cambiar, sino que la sociedad en general. Nuestros Gobiernos tienen una gran tarea por delante para acabar con estos males que destruyen a la persona, para conseguir una sociedad más justa donde se respeten los valores y se le importancia a las cosas verdaderas como son: el respeto, el compromiso, las responsabilidades, etc.
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