jueves, 20 de octubre de 2011

TUENTI, LA NUEVA ADICCIÓN DE LOS ADOLESCENTES

No cabe duda de que las redes sociales han tenido un alcance impresionante en los últimos años. Están de plena actualidad y suscitan un creciente interés entre los jóvenes. Consiguen tener números de usuarios que hasta hoy se pensaba que era inalcanzable y es por eso que ahora ,cuando conocemos a una nueva persona, ella no nos pide el número del móvil, sino que nos pregunta por nuestro nombre en la red social.

A pesar de la gran cantidad de redes sociales existentes, hay una que tiene un gran éxito y dominio en España sobre todas las demás: tuenti. De hecho algunos ya empiezan a hablar de adicción, ya que ha sido muchísima gente la que se ha dejado seducir por esta plataforma. No tenemos más que mirar a nuestro alrededor: las colegios, las bibliotecas, las universidades… están repletas de gente que está conectada a la famosa red. Aunque bien es cierto que esta adicción no es de ahora, ya que antes disponíamos del famoso Messenger, que poco a poco está siendo desplazado; y es que las modas en internet tienen el tiempo contado, ya que están en marcha hasta que aparece otra herramienta que posibilita mejores aplicaciones.

Son muchos los jóvenes que entran a tuenti nerviosos y excitados por ver los comentarios que tienen o por ver las fotos en las que han sido etiquetados. De esta manera, sienten frustración cuando entrar en tuenti y ven que nadie les ha dejado nada, y son capaces de no salir hasta que no vean la letra verde que dice: ``1 comentario´´. De hecho, la mayoría lucha por tener el máximo de visitas posibles y el mayor numero de amigos, hasta el punto de llegárselo a plantear como un objetivo: “¡Este año voy a intentar lograr las quince mil visitas, asi que voy a tener que ponerme serio y currármelo!”. Además, para ello ya es habitual ver utilizar tácticas, como la de subir la foto en aquellas horas en las que hay mayor número de gente conectada. Por lo que si seguimos así, en un futuro cuando nos describamos tendremos que decir: “Soy una persona trabajadora, responsable y con siete mil visitas en el tuenti”.

Esta obsesión ha llegado a tal extremo que hay gente que solo sale de noche para poder estar en alguna de las ``foto-tuenti´´ que se realizan, ya que estas fotos servirán para realizar comentarios a lo largo de la semana, y si no la persona que no aparezca se sentirá excluida, y no podrá tomar parte. Sin mencionar algunos de los típicos comentarios que se hacen: ``esta no la subas que salgo mal´´ ``antes de subirla retócala con el photoshop´´, etc.

Por otro lado, dejando a un lado la crítica, sí que es cierto que puedan ayudar a cultivar algunas habilidades sociales y técnicas, ya que ayudan a socializar en cierta medida. Y permiten mantener el contacto con los amigos y comunicarnos con gente lejana a la que no vemos habitualmente. Además, en estos tiempos de crisis que corren nos sale mejor enviar un mensaje por vía tuenti que por teléfono móvil.

Por lo tanto, llego a la conclusión de que el tuenti, y en general las redes sociales, son una herramienta valiosa, pero siempre y cuando se gestione de manera adecuada y no sustituya las relaciones, sino que las complemente. Por ello se deben de usar moderadamente sin crear adicción, dándoles la importancia que se merecen.

jueves, 6 de octubre de 2011

¿EL PROBLEMA ES DE LOS JOVENES?

Parece que ser felices en la adolescencia debería ser cosa fácil: la edad del crecimiento físico, la edad para vivir nuevas experiencias, del soñar, del deporte, etc. Sin embargo, es una etapa de la vida que puede resultar bastante complicada, incluso cuando nos encontramos en las mejores circunstancias, puesto que nos vemos cubiertos por muchas emociones y sentimientos. Estamos en una etapa donde los cambios son muy rápidos y hay poco tiempo para asimilarlos.

Es frecuente leer y escuchar quejas sobre la juventud actual: poca formación intelectual, pocas responsabilidades y sobre todo poca formación en valores. Estamos en un momento donde los valores morales están siendo apartados de la sociedad. Hoy en día lo que esta de moda es aquello que nos ayude a huir de los compromisos, y por ello cuando alguien se atreve a hablar de valores, la gente por lo general lo considera anticuado. Les da miedo comprometerse y por ello, considero que desde la educación se debe impulsar una educación en valores, como el amor, el respeto, la sinceridad, la generosidad, etc.; y no solo quedarnos en los contenidos de las materias.

Además, estamos acostumbrados a que los jóvenes admiren a modelos famosos como son: jugadores de futbol, cantantes de música, personajes que se han hecho famosos a base de realityes (Gran Hermano), etc. Y aquellos personajes que han sido justos, solidarios, etc., no son ni conocidos por la juventud. Este ejemplo deja en evidencia que estamos en una sociedad donde lo importante es la fama, el dinero y la diversión. No prestamos atención a los problemas importantes de la sociedad, como son: el hambre, las enfermedades, la falta de hogar y educación para mucha gente, etc. Preferimos pasárnoslo bien y pensamos que un problema no es de nuestra incumbencia si no nos afecta directamente

Sin embargo, hay que tener en cuenta que lo que ocurre con los jóvenes no es un problema solamente de ellos, ya que los jóvenes son el resultado del entorno que se ha ido construyendo a lo largo del tiempo. Se ven expuestos a una influencia del entorno que muchas veces no es la más adecuada, como son los programas de televisión, Internet, etc. En el caso de la televisión, cabe destacar que en lugar de potencializar el aprendizaje y la comunicación, se utiliza como una vía de ocio en el que se transmiten valores como: la violencia, la importancia del físico en la persona, la diversión, etc. Por lo tanto, en cierto modo es normal que los jóvenes actúen de esa manera, ya que la persona no nace sabida, sino que se va haciendo a través de la influencia que va recibiendo del entorno. Un entorno que ha sido constituido por los más mayores.

En conclusión, considero que no solo los jóvenes deben de cambiar, sino que la sociedad en general. Nuestros Gobiernos tienen una gran tarea por delante para acabar con estos males que destruyen a la persona, para conseguir una sociedad más justa donde se respeten los valores y se le importancia a las cosas verdaderas como son: el respeto, el compromiso, las responsabilidades, etc.

¿Quién soy yo?

Nací en Pamplona un caluroso cuatro de mayo, y desde entonces resido en el pequeño municipio de Ziordia (Navarra). Me considero una persona muy rural a la que le gusta el campo y la montaña, lejos del mundanal ruido de la ciudad. Siempre me han agobiado los tumultos y las ciudades llenas de gente, aunque hoy en día resulte muy difícil encontrar gente joven que piense como yo. Y es precisamente en el monte donde pase la infancia y la adolescencia, puesto que el colegio que me ha visto crecer se encuentra a las afueras del pueblo, en el mismo monte.

Lo pase bien aquellos primeros años, y es allí donde aprendí mi segundo idioma, el euskera. Aunque bien es cierto que en aquella época tuve más de un problema porque era un niño bastante revoltoso e inquieto. Mí día a día consistía en jugar con los amigos, intentar ganar las peleas que tenia contra mi hermano Joseba e ir al pueblo de mi abuela los fines de semana a comer un buen plato de alubias con chorizo.

Conforme pasaban los años iban sucediendo acontecimientos importantes como: el nacimiento de mi hermana Leire, el cambio de colegio de la ikastola al instituto, los nuevos amigos, etc. Además, el colegio cada vez era más duro y me exigía más tiempo y esfuerzo. De hecho, uno de los inconvenientes que tuve fue la dificultad para aprobar el bachillerato. Mis calificaciones eran bastante bajas a pesar de que dedicara bastante tiempo al estudio. Pero tanto mis padres como mis profesores me enseñaron a ver que los límites solo existían en la mente y que podía hacer todo lo que quisiera. Por lo que gracias al esfuerzo y al trabajo puede cambiar, y desde entonces aprendí a no sentirme inferior a los demás.

Fue a los 18 años cuando comencé mi nueva etapa en la Universidad de Navarra cursando Magisterio de primaria y pedagogía. Como cualquier adolescente de la época, tuve muchas dudas sobre cuál sería mi futuro profesional. Al principio quería estudiar magisterio deportivo ya que desde pequeño me han fascinado los deportes, y siempre he tratado de implicarme en varios deportes diferentes. Pero con el tiempo fui decantándome por la rama educativa, ya que siempre me ha gustado ayudar a las personas y enseñar todo lo que sé. El día de mañana me gustaría transmitir a los niños parte de mis conocimientos y ayudarlos en todo lo que me sea posible, cooperando a que tengan un buen futuro.

La incorporación a la universidad supuso un cambio radical, ya que tenia que viajar 52 kilómetros todos los días desde mi pueblo hasta Pamplona lo cual me costó trabajo adaptarme. Además, tenía que cambiar el idioma en el aprendizaje y conocer gente nueva. Pero, con el transcurro del tiempo pude adaptarme adecuadamente, además de que me fascinaban todas las materias y la forma de dar clase de los profesores. Por si fuera poco, la universidad me consolido como estudiante, mejoré mucho pues ya aprendía por el placer de saber y ya no lo veía como un requisito solicitado por mis padres, sino que como una cuestión de convicción. Significo un cambio en lo que yo entendía como manera de vivir, y me ayudo a abrir los horizontes.

En cuanto a mi personalidad, tengo que decir que soy una persona inquieta y con ansias por aprender y entender nuevas cosas para llenar esos vacíos. Me gusta mucho trabajar con gente y conocer a la gente para poder sacar lo mejor de cada uno. Y tengo bien presente que para salir adelante se requiere esfuerzo y responsabilidad. Por ello, quiero crecer y seguir llenándome de nuevos conocimientos, ya que tengo muchas ilusiones por delante. Quiero llegar a ser una persona con opiniones y estilo muy personal, y aprovechar al máximo las oportunidades que te da la vida. Seguir estudiando es mi objetivo ahora mismo, y salir al extranjero es algo que me gustaría hacer una vez que haya terminado la carrera.